Tiempos de solidaridad

Terremotos, huracanes, erupciones volcánicas. La tierra tiembla, el caos se apodera de la humanidad. Vivimos tiempos convulsos con los, cada vez más frecuentes, desastres naturales. Muertes, miles de heridos, datos que ponen a la humanidad en un auténtico desafío de manera enérgica, frente a la toda poderosa madre naturaleza.

Enérgicos a través de la solidaridad. Orgullosos de destacar el factor desinteresado que le nace a la gente. Un fenómeno sociológico generado de forma espontánea en ayudar a pueblos que se encuentran desprotegidos en momentos puntuales. Seguramente choca con lo que vivimos en nuestros días. Por lo general, adoptamos un papel mucho más egoísta. Un egoísmo no desde una vertiente negativa como puede asociarse, sino aquella que brota desde nuestro instinto de supervivencia primarios. El egoísmo que todos poseemos, el que nos lleva a defender nuestros intereses capitales.  Nada que ver con la falta de empatía, que daría para otro artículo.

En el momsolidaridadento que el conflicto nos toca la fibra y nuestro espacio vital se encuentra en peligro, la sutil línea de egoísmo y bondad se estrecha y se transforma en auxilio. Las crueldades nos hacen ponernos en alerta con la entereza en aunar fuerzas para salir adelante en busca de soluciones. El drama se transforma en humanidad. Las muestras de solidaridad son constantes, generando una ola de compromiso por nuestra gente. Unos lo expresan encendiendo velas, otros abriendo las puertas de sus hogares (para que la gente se refugie). Del mismo modo, encontramos valientes que socorren las víctimas de donde otros huyen, los ejemplos son infinitos.

Cuando todo parece perdido la solidaridad renace en cada uno de nosotros, de nuestros adentros, encarándose al miedo, plantando cara a la tensión para desafiar al desconcierto. No deberíamos olvidar que la solidaridad como respuesta al recelo, siempre nos hace más fuerte e imparables.

TONI TARRAGONA

La hora del cambio: el autoempleo

Muchos canarios viven entre la espada y la pared porque el panorama laboral es desolador. Tanto es así que muchos ven el futuro ensombrecido. Un joven que finaliza sus estudios pasa por el proceso de búsqueda de empleo. Se le hace difícil y, cuando llega la oportunidad –si la encuentra– de introducirse en el mercado laboral se ve con un contrato precario que no le permite “entre otras muchas cosas” tener un plan de vida. El desempleo es una circunstancia de la vida que alguna vez hemos vivido –jóvenes y no tan jóvenes– por pertenecer a mundo globalizado y cambiante.

Rita Calero, emprendedora

Rita Calero, directora de Más Mujer Canarias // Foto: Rita Calero

Ante esta situación, hay una solución si se desea avanzar y no entrar en el bucle de la precariedad laboral que sigue siendo palpable. La salida de muchos ha sido emprender. Así lo hizo Rita Calero de Tenerife. Trabajó en banca durante 26 años y a los 49 fue despedida. La crisis le hizo perder su puesto de trabajo pero ese acontecimiento inesperado fue el que la motivó a emprender a los 50 años y ver sus frutos en lo que es en la actualidad la revista “Más Mujer Canarias”, que se reparte con el periódico más leído de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, Diario de Avisos.

Canarias es la única Comunidad Autónoma donde aumentaron las altas de autónomos empleadores desde el inicio de la crisis en un 3% más. Para ser más precisos: Según publica el periódico Diario de Avisos citando cifras del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, Canarias cerró el año 2015 con 3.167 nuevos autónomos, un 2,8% más, lo que sitúa al archipiélago como la región española con el mayor crecimiento anual del trabajo autónomo. La crisis ha despertado en la sociedad Canaria el espíritu creativo y emprendedor. La solución de muchos era y sigue siendo aprovechar su talento y creatividad. Lo importante no es si se tiene o no capital para iniciar la actividad, lo realmente importante es detectar una necesidad real y darle mil y una vueltas para ver cómo puede ser rentable.

¿Por qué no pedir ayuda y plantear la idea a los más cercanos? Rita Calero, mujer emprendedora, pidió ayuda a su familia y contó con el apoyo de Fifede Tenerife y el Instituto Canario de Empleo, que facilitaba ayuda a las mujeres emprendedoras. Uno de los consejos de Rita Calero es creer en el proyecto: “No se consiguen logros si no estamos convencidos de lo que pretendemos hacer. El camino hasta la meta es muy duro, pero la satisfacción que nos produce llegar a ella es lo que nos tiene que motivar”.

Hay que reflexionar bastante sobre donde está la demanda, sobre los posibles clientes y si dicha demanda se mantendrá en un futuro. Motivación, trabajo y mucha paciencia es lo que hay que tener para ir dando pasos firmes en lo que se cree. ¡Adelante!

Florentín Díaz